Qué es el xG: la estadística que cambió el análisis del fútbol
En el minuto 87 del derbi madrileño de 2019, un disparo de Karim Benzema desde la frontal del área del Wanda Metropolitano llevaba escrito gol en la cabeza de todo el Bernabéu. La red no se hinchó. El xG de ese tiro concreto era 0,09. Aquel número frío explicaba mejor que cualquier grito de indignación por qué el Madrid había dominado sin marcar.
Desde entonces, la métrica de goles esperados se ha colado en los informes de los ojeadores del Sevilla, en las tertulias de Carrusel y en los contratos de los delanteros del Athletic. Ya no es un capricho de analistas británicos. Es herramienta cotidiana en LaLiga.
Qué mide exactamente el xG
El xG calcula la probabilidad de que un remate acabe en gol según miles de situaciones históricas similares. No predice el futuro. Resume el pasado. Un penalti en Primera vale alrededor de 0,76 xG. Un cabezazo a bocajarro desde el segundo palo puede rondar el 0,65. Un latigazo de 28 metros con el exterior, 0,03.
Los modelos más usados en España, como los de StatsBomb o Opta, incorporan variables concretas: distancia al arco, ángulo de disparo, parte del cuerpo que golpea el balón, si el centro vino de un córner o de una combinación rápida, si el portero estaba bien colocado y si el rematador estaba presionado.
">De dónde salen los números
Imagina que recopilas todos los remates de Liga desde la temporada 2014-15. Cada uno tiene una etiqueta: gol o no gol. Luego aplicas algoritmos que encuentran patrones. Un remate con el pie derecho desde 12 metros y 18 grados de ángulo ha terminado en gol el 18 % de las veces. Ese 0,18 es tu xG base.
Después se añaden ajustes. En el Camp Nou, por ejemplo, los delanteros locales convierten algo más que la media por la presión alta que genera el público. En el José Zorrilla, los penaltis valen menos porque el césped suele estar más lento.
Ejemplos que cualquiera entiende
Un penalti de Iago Aspas en Balaídos vale 0,76 xG. Si lo marca, supera la expectativa. Si lo falla, genera un déficit que el Celta deberá compensar en otros 4 o 5 remates de calidad similar.
Un chut de Vinicius desde 32 metros en el Santiago Bernabéu apenas aporta 0,04 xG. Cuando el brasileño convierte uno de esos, está rindiendo muy por encima de lo esperado. Eso explica por qué sus cifras de conversión en la 2021-22 llamaron tanto la atención de los scouts del Manchester City.
En la final de Copa del Rey 2023 entre el Real Madrid y Osasuna, el equipo de Ancelotti acumuló 2,1 xG mientras los navarros se quedaron en 0,4. El 2-0 final no fue casualidad.
Cómo lo utilizan clubes y medios
En la Ciudad Deportiva del Villarreal, el equipo de Fernando Roig compara el xG generado y concedido por cada línea cada quince días. Si el mediocampo crea más de 0,8 xG por partido pero los delanteros apenas rematan, saben que el problema está en la última decisión.
Medios como The Athletic o Marca usan la diferencia entre goles y xG para explicar rachas. Cuando el Betis de Pellegrini terminó la temporada 2022-23 con +8,4 goles sobre su xG, los analistas advirtieron que difícilmente repetiría esa fortuna en 2023-24. Y así fue.
Riesgos, límites y errores comunes
El mayor peligro es tratar el xG como un veredicto. No mide el mérito defensivo. Un central que despeja tres centros peligrosos en el área pequeña no genera xG negativo visible. Tampoco captura la calidad de un portero que para un penalti.
Muchos aficionados cometen el error de sumar xG de toda la temporada y creer que el equipo que más suma merece el título. El fútbol no funciona así. El xG explica procesos, no corona campeones. Otra trampa habitual es comparar xG entre ligas distintas sin ajustar por calidad del rival o estilo de juego.
En las academias del Barça y del Athletic se insiste a los canteranos: el xG es un espejo, no un juez. Si un juvenil promedia 0,35 xG por partido en la Youth League pero apenas remata en Primera, el problema no es la métrica, sino la adaptación.
La tabla que resume todo
| Tipo de ocasión | xG aproximado | Ejemplo en LaLiga |
|---|---|---|
| Penalti | 0,76 | Maxi Gómez, Valencia 2021 |
| Cabezazo a 5 metros | 0,62 | Gerard Moreno vs Espanyol 2022 |
| Remate dentro del área | 0,22 | promedio Liga 2023-24 |
| Disparo desde 25-30m | 0,05 | tiros de Kroos en el Bernabéu |
| Tiro lejano con bote | 0,09 | gol de Llorente vs Atlético 2020 |
Por qué ha cambiado el análisis para siempre
Antes hablábamos de “jugadas peligrosas”. Ahora podemos cuantificar cuánto peligro generó realmente el Atlético de Simeone en cada jornada. Los entrenadores ya no discuten solo con sensaciones. Llevan gráficas al vestuario del Metropolitano que muestran si el equipo está creando las ocasiones que su modelo de juego exige.
El xG no mata el debate. Lo hace más inteligente. Sigue sin explicar por qué un delantero del Getafe convierte un 0,18 en gol con el pecho en el último minuto. Ese misterio, afortunadamente, todavía existe.
- El xG solo valora la calidad de la ocasión en el momento del remate.
- Modelos distintos pueden dar valores ligeramente diferentes al mismo tiro.
- La presión tras pérdida no aparece directamente en el dato individual.
- Los penaltis inflan mucho el xG de un equipo que los provoca a menudo.
- Defensas de bajo bloque suelen tener xG concedido bajo aunque sufran.
- Es una herramienta excelente para detectar rachas de suerte o mala fortuna.
- Debe combinarse siempre con análisis del contexto y del ojo experto.